Historia de la escritura

El Papiro de Ahmes o papiro matemático Rhin

 

LA ESCRITURA Y LA TRANSFORMACIÓN DEL CONOCIMIENTO

La escritura se utilizó desde un principio para registrar algún hecho. Por ejemplo, la escritura cuneiforme de los sumerios (la primera de todas las que se conocen hace 3.500 a.c.), se originó a partir de un sistema para registrar transacciones económicas, como pago de impuestos o distribución de raciones, por ejemplo. Se utilizaban para ello símbolos inscriptos con un palito de madera afilado en cuadraditos de arcilla. Es decir que, inicialmente, esta escritura servía para fijar información de tipo comercial-administrativo.

 


Asimismo, las marcas en forma de palitos en la antigua china servían para recordar las deudas, al igual que la utilización de nudos de diferentes colores en los quipus del Perú precolonial. Por eso los primeros usos de la escritura parecen haber sido comerciales, más tarde, esta se empeló para la fijación de una gran cantidad de proclamas y leyes gubernamentales y sólo posteriormente se destinó al entretenimiento o la instrucción.

En efecto, la función social que cumplió la escritura en sus comienzos para registrar informaciones útiles nos indica que se trató de una tecnología, esto es, una herramienta artificial del ser humano creada para poder fijar hechos y conocimientos. Históricamente la escritura fue una tecnología que necesitó del dominio de herramientas: estilo, pinceles o plumas, superficies cuidadosamente preparadas como el papel, pieles de animales, tablas de madera, así como tintas o pinturas, etc.

Recordemos que lo que define una tecnología es fundamentalmente la propiedad de requerir tanto el aprendizaje de una herramienta como una habilidad para utilizarla. Nosotros, por ejemplo, vamos a la escuela para aprender a escribir utilizando elementos específicos para ello: cuadernos, lápices, goma, etc.

Hubo tres hechos importantes que hicieron que la escritura adquiera la importancia que hoy tiene.  Nos referimos al papel, la imprenta y la puntuación.

En primer lugar, el papel fue fabricado en China probablemente en el siglo II a.c., extendido por los árabes hacia el oriente Medio aproximadamente en el siglo VII de la era cristiana y producido por primera vez en Europa apenas en el siglo XII. Gracias a sus cualidades físicas, el papel permitió que la fijación de la escritura fuera técnicamente más simple. Se trató de la aplicación de una nueva tecnología que hizo posible que escribir fuera una tarea mucho más fácil que trabajar con maderas o pieles de animales.

En segundo lugar, la prensa de tipos movibles, inventada por Gutenberg en 1440, permitió la difusión de libros a bajo costo, lo que posibilitó la difusión de la lectura y el conocimiento, así como  la conservación del material, que podía trasladarse de un lugar a otro.


Con las posteriores mejoras técnicas de la imprenta, el texto impreso se fue pareciendo cada vez más a lo que conocemos hoy como libro, es decir más compacto e ilustrado. Claro que también permitió la impresión de revistas y periódicos.

Por último, la historia de la puntuación comienza en el siglo VI d.c., inventada por un monje,  representó un momento de avance en la tecnología de lo escrito. Los textos antiguos casi no tenían puntuación ni signos gráficos. Es a partir de la invención de la imprenta que su uso se acentúa y extiende. Los signos de puntuación no se pronuncian, sólo nos indican las pausas en la lectura. Por eso la puntuación está ligada al desarrollo de la lectura visual y nos ayuda con la comprensión rápida de lo escrito. La mirada, que sigue la línea de la escritura, necesita percibir límites: entre las palabras, oraciones, párrafos, etc.


Si analizamos la función social de la escritura podemos remarcar que tanto por el rol en la conservación de los mensajes, como por su función oficial de legalizadora de los hechos sociales (leyes) y por su capacidad de ser medio de difusión de la ciencia y la cultura (libros, periódicos), se le otorgó a lo escrito un prestigio social.

Gracias a la escritura se ha ido acumulando y conservando una parte esencial de la historia humana. Esta utilidad de la escritura como registro y memoria de los hechos que se ha dado desde sus orígenes tiene consecuencias en la vida social, ya que todo lo que adquiere valor público –nacer, morir, instruirse, trabajar, casarse, etc.-son actos que exigen una contrapartida escrita para adquirir validez legal. Puesto que el texto escrito puede ser consultado, analizado y permanecer invariable, se convierte en el testimonio de la historia del individuo y de la comunidad y permite, además, que la producción lingüística se extienda a destinatarios diversos y lejanos, sin que se tenga que circunscribir a lo inmediato y local.


En este link encontrarás más detallada sobre la evolución de la escritura:


https://drive.google.com/file/d/112_Ak_ROX5JD0cx5t3v4Ea5cUOuEPUWw/view?usp=drive_link



ACTIVIDAD:


Realizar una linea histórica donde se pueda observar la evolución de la palabra escrita a lo largo de la historia.

rEALIZA

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